Con estos refuerzos trataba el conde del Donadío, de acuerdo con el comandante de ingenieros D. Juan Casanovas, de ocupar las alturas de Chamorro para contener a las tropas enemigas y mantenerlas distantes de la plaza; pero habiendo observado en ellas movimientos que podrían ser de reembarco, para mejorar de posición o para descender por la playa a las entradas del llano de Catabois, dando un golpe de mano sobre la plaza, resolvió permanecer en ella haciendo avanzar al valle de Serantes el batallón de voluntarios de Aragón, además de las partidas que se hallaban en las alturas de Chamorro y otros puntos, para descubrir el movimiento del enemigo. También mandó al alto de Catabois la división de granaderos provinciales.
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| LOS ARENALES POR DONDE SE RETIRARON LOS INGLESES. |
De esta suerte se pasó la noche del 26. Al amanecer el día 27 dispuso el general Donadío que el batallón de voluntarios, a la orden de su comandante, D. Manuel de Peñas, reconociese el campo. Estaba ya enteramente abandonado. El enemigo, viendo el resultado de sus infructuosos ataques, ala actitud guerrera de los buques y baterías, el considerable número de gente que cubría eel recinto de los arsenales y de la plaza, las columnas volantes distribuidas por aquel quebrado territorio, y el aparato y decisión de un pueblo dispuesto a resistir vigorosamente su entrada; unido todo a la feliz circunstancia del amago de mudanza de tiempo, que sin duda hubiera hecho perecer en estas costas tan formidable convoy, se había principiado a reembarcar a las cuatro de la tarde del día 26, por disposición del almirante Waren; pero con tal precipitación, que dejó abandonados en la playa de Cobas y de Doniños, una porción de caballos, tablonería, picas, sacos, tres lanchas y un bote que zozobraron.
Concluído el reembarco al amanecer del día siguiente, dio la vela toda la expedición nueve horas después. Según los partes de los vigías, se dirigió al O. como unas treinta y seis millas, tomando el rumbo al S. Sólo dominaron los invasores nuestras costas, sin conseguir su empeño, el corto tiempo de unas treinta y seis horas.
Malograda ya esta empresa pasó la misma división a probar mejor fortuna en la ría de Vigo, con el intento de continuar sus ensayos y de saquear o incendiar el pueblo y los buques que se encontrasen fondeados; pero como el tiempo se declaró tormentoso, amenazando descalabros y desgracias, sólo pudo apresar una embarcación que halló más a mano en la bahía y se hizo a la mar tomando la dirección de su determinado destino, sin haber logrado hacer en sus ensayos sobre el Ferrol y Vigo todos los daños que se había propuesto el Gabinete Británico.
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| LOS ALTOS DE BRIÓN Y LA ZONA DE BALÓN. |
Sin embargo, de la ausencia de los enemigos el día 27 continuaron las mismas precauciones en la plaza, permaneciendo el batallón de voluntarios en las alturas de Doniños, Balón, Sanjurjo y otras que se reforzaron a la noche con el primer batallón del regimiento de África, a la orden del coronel D. Antonio Senra, que quedó encargado de aquellas fuerzas. A la altura de Cobas se destinó también el segundo batallón del regimiento de Guadalajara, con su teniente coronel D. Ventura Montero, y a Catabois la tropa de los batallones de Marina, mandada por don Juan Doral. En tal situación se pasó la noche.